Problemas
Relevantes de la Educación Técnica:
Más que Calificación es Cualificación
El círculo nefasto
que viven millones de personas en Iberoamérica y en Venezuela específicamente
es el que conecta la pobreza con falta de educación, la escasa competencia
profesional, los empleos inestables y escasamente remunerados y, de nuevo, con
la pobreza de las nuevas familias. La falta de movilidad social es debida, por
tanto, a la insuficiente preparación alcanzada por la mayoría de los jóvenes.
Las diferencias para el acceso al mercado de trabajo dependen en gran medida
del nivel de estudios alcanzado, pero también del género, del nivel social del
hogar y del hábitat. Por ello, las mujeres que provienen de hogares pobres, que
viven en zonas rurales y con bajos niveles de educación son el grupo específico
con mayores dificultades para el acceso al empleo.
Por ello, una
educación de calidad, accesible a todos los niños y jóvenes, en especial a
aquellos que viven en zonas urbanas marginales, a los grupos étnicos
minoritarios y las comunidades afrodescendientes, es sin duda la herramienta
privilegiada para reducir la fuerza reproductora de las condiciones sociales de
partida. Pero, junto con ella, existen también otros desarrollos formativos que
ocupan un lugar fundamental para lograr la incorporación de los jóvenes al
trabajo con una calificación suficiente:
La Educación Técnica.
Afirma Rodríguez
(2010) que “los retos actuales constituidos por la globalización, la sociedad
de la información y la innovación científico-tecnológica han cuestionado los
fundamentos de los sistemas formativos tradicionales, obligándolos a reformarse
y a redefinir sus objetivos, funciones e instrumentos de intervención” (p. 25).
Entonces, formar es desarrollar la capacidad de ordenar, interpretar y juzgar
la información numerosa y dispar que se recibe, para poder dar respuestas
inteligentes y responsables. La formación ya no puede ser concebida como una
adquisición de aprendizajes fija y puntual que sirve para siempre, sino que
debe constituir un proceso permanente que se renueva y se actualiza a lo largo
de toda la vida profesional del individuo; de modo que la formación inicial requiere –sin solución de continuidad prolongarse en la
formación continua, a fin de que los individuos puedan ir adaptando sus calificaciones
profesionales a las nuevas especificaciones que se derivan de la evolución y el
cambio tecnológicos.
Pero el papel
decisivo que corresponde desempeñar a la cualificación de los recursos humanos en el crecimiento económico, en la competitividad
de la producción y en el empleo propiamente dicho convierte a la Educación
Técnica en Venezuela en un instrumento para su obtención, puesto que en la
actualidad con el deterioro progresivo y sostenido la formación profesional en
uno de los ejes estratégicos del desarrollo socioeconómico de la sociedad
venezolana que todavía está en proceso de construcción.